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Torre del Oro
Los almohades establecieron a Sevilla como capital de Al-Andalus. Fueron
tiempos de prosperidad y bienestar salvo las incursiones castellanas
soportadas y repelidas, junto el azote de las crecidas del Guadalquivir.
El almohade Abu-Ula, gobernador de Sevilla, ordenó construir la Torre del
Oro, en árabe Borg-al-Dsageb, ya que al estar recubierta de azulejos,
estos reflejaban la luz aparentando ser de oro. También hay otra versión
que dice que se llama así porque guardaba el oro desembarcado proveniente
de las indias. Es significativo que el nombre sea Torre del Oro en
vez de Torre de Oro. Con doce lados se edificó en la primera parte
del siglo XIII como defensa de la ciudad y protección del puerto. Con una
cadena que cruzaba hasta la orilla contraria, se establecía el control
sobre el tráfico fluvial, la cual durante la reconquista fue partida por
la flota cristiana al mando de Ramón Bonifaz en el 1248.
La Torre del Oro formaba parte en un extremo del amurallamiento de la
ciudad y estaba unida a los Reales Alcázares, estableciendo unos de los
puntos fuerte de defensa al proteger también el puerto. La reforzaban dos
torres hermanas. La Torre de la Plata, que podemos observarla en la calle
Santander, y la Torre de Bronce, también llamada de Abdelaziz, mas pequeña
que las anteriores, hexagonal y esbelta, podemos verla fundida a
edificaciones mas modernas en la esquina de la calle Santo Tomás con Avd.
de la Constitución.
También poseedora de leyendas, la Torre del Oro fue protagonista junto con
Pedro I, ya que fue donde se le refugió Doña Aldonza con la que tuvo un
célebre amorío. Este monumento también fue capilla, luego el último cuerpo
circular sirvió como prisión, este fue añadido por Sebastián Vander Borcht
en 1760 y en ocasiones se utilizo como resguardo de las riquezas traídas
de las indias. Actualmente museo naval desde 1946, contiene grabados,
cartas marinas, maquetas, instrumentos antiguos de marear, así como
documentos históricos correspondientes a la historia naval de Sevilla, de
la importancia de su río y de la huella de marinos ilustres.
Aviso
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