edlo - Andalucia, apuntes para una historia

SÍMBOLOS

ESCUDO

El escudo oficial de Andalucía está formado por dos columnas que representan el Estrecho de Gibraltar entre las que se encuentra un joven y pletórico Hércules flanqueado por dos leones, símbolo de la conjunción y la armonía entre ser humano y naturaleza. Sobre ellos un arco de medio punto donde se lee la leyenda latina "DOMINATOR HERCULES FUNDATOR". El por qué de esta simbología se debe a que la mitología griega es la primera referencia escrita de nuestra tierra, ya que una de las doce pruebas que Zeus impuso a Hércules fue robar las vacas sagradas de Gerión, rey tartésico.
Al pie del escudo podemos leer otra frase:
"ANDALUCíA POR Sí, PARA ESPAÑA Y LA HUMANIDAD"
Es de rigor tener que hablar de las diferentes versiones de este escudo,"para nosotros nacional" en palabras de Blas Infante.
La primera versión fue la utilizada por las Juntas Liberalistas, fundadas por Infante, donde Hércules aparecía desnudo, sin corona de garra de león, y con la leyenda:"ANDALUCíA POR Sí, POR IBERIA Y LA HUMANIDAD"
De ahí el sentido antimilitarista de nuestro escudo, que nace de una organización cultural y no de un salvaje escudo de armas como la mayoría de escudos nacionales europeos.
La segunda versión es la actualmente institucionalizada, con la primera leyenda antes descrita y un Hércules pudorosamente cubierto y coronado, versión que fue definitivamente aprobada en el Congreso-Asamblea Andalucista celebrado en el Casino de los artistas de Ronda en 1918, y cuyo mayor simbolismo es el azulejo que lo representa en Dar-Al-Farah (Casa de la Alegría), la casa de Blas Infante en Coria del Río. y que sobrevivió a los cuarenta años de franquismo.
La tercera y última versión es la que toma como propia el nacionalismo de clase en Andalucía, :"ANDALUCÍA POR Sí, LOS PUEBLOS Y LA HUMANIDAD"
Desestimada la primera por diferentes causas desde 1918 (aunque recordemos que el concepto de España en Infante se asemeja más al de Iberia que al de la actual España), y desestimada también la segunda por el contenido centralista que desde determinados sectores se le ha venido dando, por haber sido víctima de partidismos foráneos a Andalucía y de tergiversaciones malintencionadas del ideario de los andalucistas históricos, reivindicamos la tercera versión como parte de nuestra simbología nacional por ser la que mejor representa nuestro espíritu universalista.

HIMNO
Desde su niñez en Casares hasta su muerte en Sevilla, Infante siempre estuvo acompañado por jornaleros, quienes tenían un himno religioso que cantaban en su faena diaria, y que más o menos decía: <<Santo Dios, /Santo Fuerte, /Santo Inmortal, /Líbranos Señor/de todo mal>>. Infante lo adaptó, compuso nueva y laica letra y nació "La Bandera Blanca y Verde"(Arbonaida en Aljamía [ver apartado de la Lengua]).
La letra del himno incorpora el revolucionario binomio TIERRA-LIBERTAD, recogiendo todo el sentimiento social de la época, que no buscaba más que la auténtica liberación de los medios de producción agrícolas en manos de las y los trabajadores de la tierra, debido a los acercamientos tanto ideológicos como políticos de Blas Infante a la CNT, a Izquierda Radical, y al Partido Republicano Federal. Como nos dice el propio Infante en uno de sus manuscritos inéditos, el himno andaluz es "natural", "verdadero", "vivo", "con realidad en sí", expresa el carácter diferencial del nacionalismo popular andaluz.
Blas Infante, como hemos dicho, aportaría la letra y su conocimiento musical sobre temas andaluces, y el Maestro Castillo, director de la Banda Municipal de Sevilla, se encargaría de retocar y componer la que ha sido calificada de "marcha lenta",

BANDERA

El primer estandarte verde que apareció por Andalucía fue el de la dinastía Omeya a mediados del siglo VIII, consistente en una bandera de seda verde con adornos de oro y plata y en el centro un alfanje, algún versículo del Corán, o una media luna. Esta insignia fue utilizada como llamada a la oración o reunión.
La primera constancia que se tiene de una bandera con los mismos colores que la actual y en la misma disposición nos la da el Visir de Almería Abu-l-Asbag en el año 1.091, describiendo un estandarte que llevaba un cristiano al servicio de su rey Almutasín: << Una verde bandera que se ha hecho de la aurora blanca un cinturón, despliega sobre ti un ala de delicia. Que ella te asegure la felicidad concediéndote un espíritu triunfante>>.
El 18 de julio de 1195 el rey andaluz Ben Yusuf Yakub derrotó al rey castellano Alfonso VIII en la batalla de Alarcos, obteniendo un gran botín y más de 5.000 prisioneros. Para conmemorar esta gesta, manda colocar una bandera blanca y verde en la torre de la mezquita de Sevilla. Es la primera vez que, según se tiene constancia, ondea oficialmente en un edificio público la blanca y verde andaluza.
También destacan las dieciocho banderas blanquiverdes capturadas a Boabdil por el Conde de Cabra en 1510, inmejorable testimonio de la tradición y uso de nuestros colores a través de la densa historia de Andalucía en su defensa contra el conquistador.
Después del fin de la preponderancia musulmana también continuarán los registros de más banderas de estas características, como la utilizada en el Motín del Pendón Verde en Sevilla en 1521; o la utilizada por Alonso Pérez de Guzmán, Duque de Medina Sidonia, y el Marqués de Ayamonte en sus intentos de << hazer República Libre la Andalucía, o concitarla, para que otro se lebantasse por Rey >>, en conspiración con un descendiente de Mohamed VIII de Granada conocido como Tahir El Horr (El Halcón), en 1642; o como las utilizadas por numerosos grupos cantonales anarquistas andaluces en la Revolución de 1868 conocida como La Gloriosa (en aquel primer 4 de Diciembre), y posteriormente en 1873 en la Revolución Cantonalista por numerosos cantones andaluces.
Todas estas variantes, entre muchas más, fueron tomadas en cuenta en la Asamblea de Ronda de 1918, siendo fijada nuestra actual bandera "nacional" en palabras de Infante. Fue el 30 de Octubre de 1932 cuando, en el balcón del edificio de la Diputación de Sevilla, se izó por primera vez de manera institucional; y, la última, pocos días antes de la sublevación fascista de 1936, en Cádiz, hasta que se legalizara de nuevo más de cincuenta años después. Allí en Cádiz, ante la multitud, se recoge la ya célebre frase de Infante:<<La bandera andaluza, símbolo de esperanza y de paz, que aquí hemos izado esta tarde, no nos traerá ni la paz, ni la esperanza, ni la libertad, si cada uno de nosotros no la lleva ya plenamente izada en su corazón>>.

LA ESTRELLA TARTÉSICA

El símbolo que durante estos tres mil años se ha adoptado más constantemente por las distintas civilizaciones que han estado en Andalucía es la estrella de ocho puntas, formada por la superposición en horizontal y vertical de dos cuadrados iguales. Esta estrella, que muchos creen musulmana, proviene de nuestros antepasados tartésicos, que la utilizaban, parece ser, en actividades relacionadas con el comercio y el transporte (de ahí que fuera aprobada como marca de licencia para los transportes por la Junta de Andalucía).
Posteriormente tuvo una utilidad más decorativa que política, pero es, sin duda alguna, el símbolo nacional conocido más antiguo de Andalucía
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CULTURA

Si Cultura es algo más que conocer, es una forma de ver la vida y vivirla, una suma de factores que hacen posible la convivencia, un modo de comportarse -consciente o inconsciente-, es innegable que los andaluces somos un pueblo culturalmente diferenciado. Y, si esa diferencia ha marcado nuestro pasado, debe ser ahora el revulsivo que nos haga resurgir y, como dice nuestro himno, "volver a ser lo que fuimos".
Cuando hablamos de cultura nos referimos a esa educación en la que los valores humanos son previos a la formación técnica y científica. Cultura que ha de ser una reflexión colectiva ante los fines que deseamos alcanzar: mayores cotas de soberanía y de igualdad social, y para ello es fundamental un desarrollo cultural basado en la libertad, la justicia y la solidaridad.
La cultura constituye el ser de un pueblo, su esencia, su identidad, muy por encima de los conceptos de estado, instituciones, o incluso nación. Cultura es IDENTIDAD, conciencia de sí mismo como parte de un colectivo peculiar; y Andalucía ha construido cultura y ha asimilado cultura sin caer en la mera imitación y estandarización, lo que le ha conferido un indudable espíritu propio al mismo tiempo que universalista.
Necesitamos pues, ya, el definitivo empuje social para que Andalucía se autorreconozca como diferenciado colectivo cultural y nacional y lo haga reconocer a la comunidad internacional, para no caer en la simplista aculturación y homogeneización anglosajona en que ya están otras naciones y nacionalidades.
Parece mentira que, siendo la cultura el mayor símbolo de un pueblo, nadie tenga la bandera de la cultura andaluza como símbolo de identidad de una manera auténticamente seria.

LENGUA

 ALJAMíA. (Del ár. andalusí al-agamiya, la lengua extranjera). Lengua andaluza. Lengua andaluza romance, o sea, derivada del latín en sus orígenes, que por su larga convivencia con el árabe culto experimentó un fuerte proceso de arabización. Fue prohibida en el habla y en la escritura por la Pragmática de Felipe II del 6 de Octubre de 1572, bajo pena de azotes y galeras. Hoy se conserva todavía en el léxico y la fonología andaluzas, y en el léxico castellano debido a las sucesivas incorporaciones de sus términos que los castellanos efectuaron en las distintas etapas de la conquista de Andalucía. Aunque los árabes llamaron agamiya,"extranjera", a las lenguas de todos los pueblos con los que históricamente tuvieron contacto, la Aljamía, por antonomasia, es la lengua de Andalucía, pues solamente en ella tomó entidad y personalidad propias, debido a los logros de la revolución Andalusí.

¿Qué hablamos los andaluces/zas? Hay quien lo tiene muy claro: hablamos castellano, pero hablamos mal; por lo que se empeñan en corregirnos constante y fanáticamente. Por ello, vemos cómo para aparentar ciertos niveles educativos y culturales se hace necesario forzar un lenguaje que no es el propio, por lo que en la RTVA se habla de todo menos el andaluz, y cuando así se hace es como mofa y para ridiculizar a alguien, a nosotros mismos en definitiva.
Pero, afortunadamente, hay quienes no lo vemos así, estamos orgullosos de nuestra forma de hablar y no la queremos cambiar artificialmente, puesto que pensamos que no hablamos mejor ni peor, simplemente diferente. Nos quieren obligar a hablar de una forma que desconocemos, a base de unos decimonónicos cánones rígidos y estrictos, pero, aquí, en Andalucía, es el andaluz el que está vivo y el castellano muerto.
Es más, si nos referimos de una manera estricta y rigurosa, podemos incluso afirmar que el andaluz, fonética y fonológicamente, está más avanzado y más evolucionado que el castellano. No sólo lo decimos nosotros, sino los más prestigiosos lingüistas y millones de personas en toda Hispanoamérica que heredaron la forma de hablar de nuestros antepasados desplazados hasta aquellas latitudes.
Además, si seguimos el juego a los puritanos, nos podríamos preguntar sobre quién empezó antes: Se decía, y aún hoy hay quien sigue diciéndolo, que el castellano nace en el Monasterio de San Millán de la Cogolla en La Rioja durante el siglo X, pero en 1948 Samuel Stern, poco sospechoso de nacionalista andaluz, descubrirá en poesías andalusíes del siglo VIII testimonios escritos de la lengua utilizada por el vulgo, recogiendo por primera vez aquello a lo que denominarán más tarde como "castellano". A esta lengua se la denominará también como ALJAMíA, nombre dado por los gobernantes musulmanes a la lengua que hablaba el pueblo andalusí, y cuyo significado es el de lengua no árabe, siendo una lengua romance derivada directamente del latín, o mejor dicho, es una lengua de base autóctona que se verá influenciada en gran medida por el latín y posteriormente por el árabe, quedando perfectamente fijada ya en el siglo X con el asentamiento estable de los bereberes.
Lingüísticamente es correcto decir que la forma de hablar de los andaluces, tanto en acento, como en modos gramaticales no aceptados por el castellano, como en léxico, aún es consecuencia de ese sustrato lingüístico.
Por lo tanto, no sería arriesgado apostar por la creación y fijación de una gramática andaluza; pues si bien es cierto, como nos dice el profesor Ropero, que no sería posible por la disparidad de las formas de hablar andaluz -no sabemos con qué intención ha dicho esto-, por esa misma regla de tres sería aún más imposible mantener una gramática del castellano por sufrir infinitas disparidades más al ser hablado que el andaluz.
Después de más de quinientos años de prohibición por los reyes castellanos -la más importante, sin contar la de los Reyes Católicos, es la de Felipe II en 1572-, consiguieron acabar aparentemente con nuestra forma de hablar, pero no con nuestro valioso sustrato. Sin embargo, lo más grave está ocurriendo actualmente , pues nos enfrentamos a crueles procesos de aculturación desde las subculturas del consumismo del nuevo sistema mundial, por lo que se hace necesario, hoy más que nunca, velar día a día por mantener lo que nos han dejado nuestros antepasados sobre nuestra forma de hablar y concienciarnos, y concienciar a las nuevas generaciones, de nuestra correcta manera de expresarnos, y, lo que es más importante, de sentir.
Dos artículos sobre las concepciones de la historia y la actual situación de la lengua nacional andaluza por dos esforzados y reconocidos estudiosos del andaluz: Paco Albadulí y Libero Ubeya, amplían y enriquecen todo lo expresado anteriormente
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SITUACIÓN ACTUAL DE LA LENGUA ANDALUZA

El gran problema que plantea la Lengua Andaluza es el propio reconocimiento de su existencia. A lo máximo que se ha llegado en algunos círculos filológicos es a considerarla una modalidad de pronunciación diferenciada de la Castellana, dando por supuesto su procedencia del Castellano, a través de la "Reconquista" y repoblación de Andalucía. Estos lingüistas han reducido el hecho diferencial del Andaluz a unas variedades como el zezeo, seseo, yeismo o la aspiración final de la -s.
Ni siquiera esta postura "regionalista" es predominante en la sociedad andaluza. Lo normal entre la sociedad rectora andaluza (y por supuesto entre la de fuera de Andalucía) es que el Andaluz es una forma degradante del Castellano. Es un vulgarismo, signo de incultura que hay que procurar erradicar desde la escuela. Desgraciadamente eso es así, a pesar del Estatuto de Autonomía para Andalucía y del voluntarismo de algunas personas. Ha calado profundamente en la conciencia de Andalucía que "hablamos mal".
Pero este no es un problema sólo de Andalucía, otros pueblos que tienen formada (teóricamente) su conciencia política de pueblo como Galicia, Vascongadas o Cataluña han sufrido un proceso parecido en sus lenguas. No hace muchos años, cuando yo vivía en Galicia, hablar Galego era cosa de "labregos", y al principio de la transición política, cuando llegué a Cataluña, entre los hijos de la alta burguesía barcelonesa era común hablar en castellano como signo de distinción. La diferencia con Andalucía es que han existido en esos pueblos unas activas minorías intelectuales que no sólo han hablado, sino que también han escrito en las que el poder político del momento consideró lenguas vulgares.
Por eso, cuando ha existido un poder político comprometido con la identidad de su pueblo, ha resultado más fácil la recuperación del habla popular, elevándola a la categoría de idioma. En Andalucía, sin embargo, a pesar del mandato estatutario y del voluntarismo individual de algunas personas, nuestra forma de hablar ha sufrido la peor de las represiones que puede padecer una lengua: su ridiculización. Hoy, en los medios de comunicación, sólo se utiliza el Andaluz para hacer de gracioso o para representar a una persona sin estudios.
En la lengua de los andaluces existen una serie de hechos diferenciales, los cuales junto con un léxico propio, son suficientes para considerar al Andaluz como un idioma si existiera una voluntad política y se fijaran unas normas comunes para toda Andalucía. Pero no es así, y mientras tanto los andaluces sufrimos lo que denominamos "disglosia ortográfica", al hablar en una lengua y escribir en otra.
Por lo tanto, se puede decir que los andaluces somos bilingües, aunque oficialmente no se reconoce este hecho, al no reconocerse la existencia de la Lengua Andaluza.
Los detractores de estas teorías suelen aducir como fundamento de las suyas la "Reconquista" y repoblación de Andalucía por Castilla y León. Reducen la historia a que en Andalucía sólo estaban los árabes (que por supuesto sólo hablaban Arabe) y que con la "Reconquista" los expulsaron a todos y repoblaron el país con gente del norte.
Hoy sabemos que los andalusíes no eran árabes, sino andaluces de toda la vida que se hicieron musulmanes (en parte), y que emplearon el Arabe como lengua culta, pero tenían la lengua romance (Yenwa D'Alyamía) como lengua materna. Sabemos que este romance andaluz es anterior al Castellano como lengua escrita, aunque con grafía árabe. Y es lógico que así sea, por la mayor romanización de la Bética con respecto al norte peninsular. Hoy sabemos que la semejanza entre el romance andalusí (Yenwa D'Aljamía) con el Castellano se debe a que provienen de un tronco común: el latino, así como por la gran influencia ejercida por los andalusíes repobladores del norte peninsular en los años más cruciales en la formación del romance de Castilla (siglos VIII al XII). Fueron cristianos andaluces (mozárabes), fuertemente islamizados, los responsables de la introducción de cientos de vocablos de origen andalusí en la Lengua Castellana.
Para terminar con el complejo de inferioridad lingüística es necesario que el Pueblo Andaluz conozca el verdadero origen de nuestra lengua. Otra cosa es su recuperación como idioma, cuestión bastante difícil a causa del "Aplanamiento Lingüístico" que sufre nuestra lengua vernácula por los medios de comunicación y las escuelas.
Paco
Albadulí


LA LENGUA ANDALUZA

Después de más de veinte años de trabajo, puedo asegurar que la Modalidad Lingüística Andaluza proviene directamente de la Lengua Latina hablada en la antigua Bética, por lo tanto no es un dialecto del Castellano. La principal causa de las diferencias lingüísticas entre los dialectos del Norte (Castellano) y del Sur (Andaluz) peninsular, radican en el desigual grado de Romanización: unos trescientos años en la zona Álava-Burgos y unos setecientos años en la Bética.
Ni las sucesivas invasiones, guerras, limpiezas étnicas, matanzas, deportaciones, o los intentos de asimilar cultural o lingüísticamente a los beticoparlantes han podido modificar profundamente este hecho.
La coexistencia en el norte peninsular del Latín y el Vasco modificó profundamente la Lengua Latina de la zona, adoptando ésta un sin fin de hábitos lingüísticos vascos como las cinco vocales, el sonido -ñ, las terminaciones en consonante, la transformación de la -t- intervocálica en -d-, la distinción -v- y -b-, etc.
En cambio, la Lengua Latina de le Bética se mantuvo mucho más próxima a la hablada en la península italiana. En algunos aspectos la Lengua Andaluza está a medio camino entre el Italiano y el Castellano.
Con la Lengua Italiana comparte una serie de rasgos, entre los que destacan las ocho vocales, la pervivencia de la -t- intervocálica y rechazo a la -d- intervocálica, mantenimiento parcial de la g- inicial, etc.
No hay una línea clara que separe geográficamente las Modalidades Limgüísticas Andaluza y Castellana, sí una zona de transición que ocupa las cuencas de los ríos Tajo y Guadiana. De tal forma que mientras más al Sur más débiles son los fenómenos de origen vasco en el Castellano, y mientras más al Norte menos frecuentes son los rasgos de origen andaluz.
Las Modalidades Lingüísticas Castellana y Andaluza son, por tanto dos lenguas claramente diferenciadas.
Cuando hablamos de Lengua Andaluza o Yengua Andalussa nos referimos a la lengua latina empleada en Al Andalus, que los árabes llamaban Alyamiya (o Yenwa d'Alyamía) y algunos lingüistas se han empeñado en llamar Mozárabe.
El Andaluz Moderno o Yenwa Andalussa es, por lo tanto, la evolución de la Yenwa d'Alyamía (o Andaluz Medieval). Prueba de ello son una serie de fenómenos entre los que destacan la aspiración de la f- inicial (fenómeno Yim), simplificación de los sonidos -s- (-z-,-c-,-x-,-ç-,-s-) en un solo sonido (fenómeno Shin), pervivencia de la wata árabe, rechazo de las consonantes finales, pervivencia de la -t- intervocálica, etc.
Los intentos de significación y normalización de la Lengua Andaluza han chocado siempre con un muro de desprecio, impidiéndose que el Pueblo Andaluz conociera y valorara su realidad cultural.
Detrás del colonialismo lingüístico se esconde el deseo de perpetuar la minoría de edad del Pueblo Andaluz. La Lengua Andaluza es, por tanto, un elemento distorsionador que echa por tierra todos los supuestos políticos , históricos y culturales sobre los que se basa la dominación económica de Andalucía.

Ejemplo de escritura según la pronunciación, pica aquí http://www.andalucia.cc/adarve/ensayos-1.htm